Una blogger tímida

CAPITULO 2.

EL BLOG MAS FAMOSILLO.

El blog de SANDY la mañana del viernes llego a tener 100.000 visitas.Gracias a su ultima subida.

 

NADA ES IMPOSIBLE SI LO CONSIGUES.

 Que sea difícil no significa que no sea imposible 

  Que sea difícil no significa que no vaya a rendirme .

 

Y a partir de este momento cada vez que subía algo se pasaba de las 129.000 visitas.

SANDY al llegar al colegio estaba demasiado contenta, por que ya significaba que tenía amigos que apreciaban lo que hacia.
Cuando llegó MARÍA todos los chicos de la clase ya estaban haciendo la ovación de todos los días.

Un Amigo.

Federico es un gato gris. Un gato grande. Es ese tipo de gato que asusta cuando te lo encuentras en un callejón oscuro y que te gusta acariciar cuando se te recuesta en el regazo, mientras ves la tele desde el sofá.
Federico ronronea como hacen todos los gatos, pero sabe como disimular ese sonido cuando Marta esta durmiendo y él permanece tumbado en la alfombra a los pies de la cama.

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Marta, encontró a Federico en una gasolinera, cuando este solo tenia pocos días, o al menos eso dijo su padre, que había parado a poner gasolina en uno de sus múltiples viajes hasta la capital. De eso hacia ya cinco años, cuando Marta solo tenia cinco, y los viajes a la capital eran mas divertidos, quizás porque desde entonces Marta ya ha perdido la cuenta de cuantos viajes lleva.
Federico siempre ha acompañado a Marta en los viajes. Desde aquel día en la gasolinera no se han separado como quien dice, excepción hecha cuando Marta debe ir a algún lugar en el que no se acepten animales.

A Marta le gustaría llevarlo de igual manera, pero se han de cumplir las normas que pasa eso alguien las ha puesto. Es lo que siempre dice el padre de Marta, y con esa excusa, Federico, o se queda en casa, tumbado en su cesta, o cuando viajan a la capital, lo hace en el coche, tirado todo lo largo que es, sobre el asiento trasero.
Eso es una cosa que Federico aprendió desde el primer momento. Esperar en el coche. Es sabido que los animales se guían por sus sentidos. Los gatos por supuesto también. Federico igual. Por eso sabe el tiempo que Marta y su padre tardan en volver al coche. Si todo va como siempre, Federico hace una siesta de dos horas de las de los humanos. Luego se levanta, se incorpora y mira por la ventanilla del coche, y sabe que debe esperar como poco, otra hora hasta que su dueña vuelva al vehículo en compañía de su padre.

Cuando vuelven, Federico sabe que no debe ser pesado. Marta llega muy cansada y solo desea que su padre ponga el coche en marcha y el movimiento le sirva para dormir. Federico se sienta a su lado y la mira todo el trayecto, hasta la vuelta a casa.
Marta no se despierta hasta que el coche entra en el garaje, o incluso algunas veces, su padre debe despertarla. Federico no sabe que es lo que le pasa a Marta cuando se marcha, pero lo cierto es que tarda como un día en volver a ser ella.
En cuanto entra en casa se acuesta y no se levanta hasta el día siguiente, o en el peor de los casos dos días después.
Federico ya lo sabe y se mantiene pegado a la puerta de la habitación de Marta hasta que alguien se deja la puerta abierta y se puede colar. Luego se tumba en la alfombra y allí espera a que Marta se despierte. Pase el tiempo que pase.

Pero hoy ha pasado demasiado tiempo. Federico se ha mantenido en el coche una vez que Marta se ha despedido de él. Se ha dormido sus dos horas, y tras mirar por la ventanilla, se ha vuelto a quedar dormido. Se ha levantado y Marta no ha llegado. Desde entonces no ha cerrado los ojos, y eso que ya es de noche.
No sabe poner tiempo desde que se marcho Marta y su padre. Tampoco sabe ya como colocarse en el coche. Ni siquiera sabe que es lo que tiene que hacer…Simplemente es un gato y se supone que los gatos no pueden hacer nada por los humanos cuando estos no vuelven, únicamente esperar.

La noche está pasando. Ya casi no hay otros coches en el aparcamiento. Federico ha visto como mucha gente ha ido acercándose, se ha montado en sus coches y le ha ido dejando solo en aquella explanada oscura.

Esta cansado de esperar y tiene frío, así que, decide hacerse un ovillo y esperar lo mas acurrucado posible. De esa manera ha vuelto a quedarse dormido.

El sonido de la puerta delantera al abrirse le ha despertado y del susto, Federico se ha caído al suelo del coche. Desde allí ha visto como el padre de Marta ha vuelto solo. Ha cogido algo de la parte delantera del coche y se ha dirigido al maletero.
Es el momento. Federico no puede esperar mas y sabe que debe buscar a Marta. Esté donde esté seguro que le gustaría verlo.

Mientras el padre de Marta cierra el maletero, Federico ya esta sobre el alquitrán del aparcamiento. La verdad es que no sabe hacia donde ir. Lo ideal seria esperar a que el padre de Marta vuelva y seguirlo, pero la estrategia se frustra cuando el hombre vuelve a meterse en el coche con una manta y tras sentarse en el asiento delantero, cierra la puerta y se hecha a dormir.

Federico esta decidido, así que comienza a caminar por el aparcamiento en dirección al lugar en el que se marcha siempre Marta.

El edificio al que llega es inmenso, y mucho se teme que poco accesible para un gato gris. No tiene ni idea del lugar en el que se encuentra.
Muchas ventanas, algunas sin luz y otras emitiendo claridad a través de los cristales. Eso sí, hay una altura considerable que casi une el edificio al cielo. En lo alto, una enorme cruz azul y unas letras que como gato no puede sabe leer.

NONO.

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